Pensamiento del mes...

"El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice" (Aristóteles)

"No he encontrado nunca nada en mi vida tan potente como la Comunicación, es mágica, cuando dos personas se encuentran emocionalmente hay de verdad un cambio químico en el cuerpo" (Dr. Mario Alonso Puig)

"Si no tienes nada bueno, verdadero y útil que decir, es mejor quedarse callado y no decir nada" (Tao)
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miércoles, 5 de septiembre de 2012

¡ LOS RICOS NO CREAN EMPLEO !

Uno de los argumentos que esgrime el gobierno para no subir los impuestos a las grandes fortunas es que si se hiciera, se llevarían su dinero fuera. Y ya. Axioma y a callar. A los políticos les encanta agarrarse a las frases categóricas que no invitan a la reflexión sino al acatamiento. Nos hacen creer que son la conclusión inamovible de sesudos análisis avalados por la firma de los mejores. Pero la realidad es que son fruto de la repetición de dogmas ideológicos sin ningún otro fin que forjar la opinión pública a base de simplezas de fácil digestión, recuerdo y repetición.
Esto nos lleva a la conclusión principal que debería marcar la política fiscal del gobierno: los ricos no crean empleo, su dinero no ayuda a salir de la crisis. Es la clase media la que hay que incentivar. Es el consumo de la clase media el que hace que las empresas funcionen. Son las compras de millones de personas las que incentivan que los emprendedores se lancen al mercado. Quitarle el dinero a la clase media es la decisión más desacertada que podía tomarse. El dinero de los millonarios no estará aquí cuando las cosas empeoren, sean los impuestos altos o bajos. El dinero de los ricos puede viajar donde quiera, no se quedará cuando vengan aún peor dadas. Es el dinero de la clase media el que salvará la economía. Salvo que el objetivo sea acabar con la clase media y pasar a una sociedad compuesta por clase alta y baja, élite y vasallos, deberíamos cambiar el rumbo de la política fiscal.
El millonario Nick Hanauer defiende en esta interesantísima charla TED (que no fue subida a la web oficial al ser considerada “demasiado política”) la subida de impuestos para los ricos:



miércoles, 8 de agosto de 2012

"ESPAÑA NO DEBE PAGAR LA DEUDA"

Esta afirmación es de Jean Ziegler, Vicepresidente del Consejo Consultivo de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

Evidentemente no se trata de un cualquiera, y aún dice más...

"Los especuladores financieros deben ser juzgados y condenados, reeditando una especie de Tribunal de Nuremberg".

"Hay que multiplicar rápidamente las fisuras en el muro capitalista para derrumbarlo y crear un nuevo orden mundial más justo".

"Ocupar masivamente los bancos, nacionalizarlos y confiscar las arrogantes riquezas robadas por los especuladores financieros".

Estas y otras afirmaciones pueden leerse en el siguiente artículo:

miércoles, 25 de julio de 2012

EL PODER SOMOS TODOS

"La peor burbuja en España es la burbuja mental. La sociedad está paralizada, en un doble estado de shock".
Con motivo de la celebración de la Academia de Pensamiento Crítico en Valencia, Manuel Monereo reflexiona sobre el estado actual de las cosas y el camino hacia un cambio verdadero.
Manuel Monereo es analista político, abogado laboralista, investigador del Centro de Estudios Políticos y Sociales y ex-diputado de IU.





miércoles, 20 de junio de 2012

EL VERDADERO DESARROLLO



Ninguna práctica organizacional, sistema social o económico alguno se sostiene por sus propias bases: se erigen inevitablemente, sobre una “plataforma metafísica”, es decir un punto de vista básico que se tiene sobre la vida, su significado y su propósito. Los sistemas de interacción y relacionamiento social y cultural no son sino las encarnaciones de las más primordiales actitudes, cualidades y aspiraciones del ser humano (sean estas virtuosas o no). Por décadas nos hemos adoctrinado en el empleo ingenioso de la tendencia humana a la codicia, el individualismo y el egoísmo como fuerzas motivadoras de nuestras acciones. No hay razón para separar el desarrollo humano de la eficacia en el ámbito de nuestro quehacer económico y menos laboral. No hay ninguna razón… No hay necesidad de negar que el consumo, la riqueza, la educación, la investigación y muchas otras cosas son necesarias en cualquier sociedad, pero lo que si es imperiosamente ineludible hoy, es una revisión de los fines a los que se supone sirven estos medios.
Hoy tal vez como nunca antes, tenemos la posibilidad de desarrollar un enfoque sistémico-holístico, mundocéntrico que reinterprete, interrelacione y resignifique los conflictos de la actualidad en el ámbito de la política, las relaciones internacionales, la economía, la ética contemporánea, la ecología y hasta la psicología social. Hoy, tal vez como nunca antes, gracias a las hipermediaciones, tenemos la posibilidad de desplegar el renacimiento potenciado de las relaciones humanas, de recrear un nuevo modelo de interacción centrado en la felicidad, no ya como un inventario de experiencias individualizantes sino como un devenir de conversaciones que exaltan lo humano que pervive en esa complejidad que es la práctica de la verdadera comunidad.
El verdadero desarrollo de los pueblos no se debe apreciar como la mera capacidad de producción material de bienes de consumo, como un proceso mecanizado consistente en nacer, escolarizarse, trabajar y esperar la muerte. El verdadero desarrollo atañe a los seres humanos y debería compelirlos a auto-realizarse integralmente al enriquecerse con valores espirituales, intelectuales, sociales, vitales, afectivos, estéticos y éticos. Se trata de riqueza, por supuesto, pero no (sólo) de carácter material sino también, trascendental. Si pensamos así, y hoy queda muy claro, el subdesarrollo yace desparramado en todo el mundo, incluyendo a los países calificados como desarrollados. Nunca como hoy tantas contradicciones vinculadas al desarrollo se han puesto al descubierto.
Dinámicas de interacción colaborativa, como las que se producen en la red, modos de intercambio y cooperación y sistemas económicos alternativos libran batallas en una guerra que no pueden ganar, a menos que encuentren algún fruto surgido de una renovada visión, más humana y espiritual y sean, efectivamente, aceptados, promovidos y, por qué no, adoptados, por una masa crítica de actores de nuestras elites políticas y económicas. Claramente, somos cada vez más quienes nos vamos dando cuenta de que hay una tendencia de cambio. Está en todos nosotros, quienes estamos convencidos de ello, en pulsar presionando por la necesaria transformación cultural. Nosotros, tal vez sin darnos cuenta, también, apalancamos el florecimiento de esa masa crítica. Tenemos muchísimos medios a disposición para hacerlo y contribuir a resetear la realidad con miras a actualizar el sistema operativo de nuestra sociedad. El desafío está en sostener nuestro convencimiento y ponerlo de manifiesto en cuanto ámbito sea posible…
Fuente:

miércoles, 9 de mayo de 2012

EL VERDADERO CAMBIO (3 de 3)


ELEVAR EL NIVEL DE CONSCIENCIA

Si como decía Einstein, elevar el nivel de consciencia ha de ser la manera como hemos de afrontar nuestros problemas para encontrar las mejores soluciones, no podemos perder ni un minuto más en no hacerlo. El primer objetivo y la única tarea que hemos de afrontar en lo sucesivo es elevar nuestro nivel de consciencia. El verdadero desarrollo y el auténtico progreso que anhelamos dependen de ello.

Si la Consciencia habla en lo más profundo de nuestro ser, está claro que el primer paso a dar es girar la vista hacia nuestro interior. Mirar dentro de nosotros sin ningún tipo de miedo. De esta forma podremos volver a ver, con ojos nuevos. Ser humildes para tener la capacidad de “desaprender lo aprendido”. Ser humildes para reconocer que lo que sé y he sabido tras tantos años de negocio tal vez no me sirva en estos momentos. No dar nada por sentado. No guiarse por el “qué me van a enseñar a mí” o “qué me van a explicar”. Hay que deshacerse de ese orgullo mal entendido y para ello deberemos adoptar una actitud de inocencia, de aprender de nuevo, de estar con la mente abierta. Ya saben el dicho: “La mente es como un paracaídas, sino se abre no sirve para nada”.

El segundo paso es situar a nuestra vida interior en el centro de nuestra vida exterior. La vida interior ha de ser el pilar que sostenga nuestra vida pública, tanto en lo personal, como en lo social y lo laboral. Ya lo decía Carl Jung:

“No podréis ver con claridad mientras no miréis en vuestro corazón… El que mira al exterior sueña. El que mira al interior despierta”.

Si seguimos fijándonos únicamente en las circunstancias externas, seguiremos “soñando”, seguiremos sin ver con claridad, de ahí que nadie atine en dar ninguna solución contra la crisis o los problemas que de ella se derivan. La calidad de nuestro trabajo no puede depender de las circunstancias exteriores, depende del camino que toma nuestra consciencia. Depende del camino que marcamos desde nuestro interior.

Hay que apartar la mente egoísta para dejar paso a la espiritualidad, que no es más que el cambio del interior, o sea, vencer el egoísmo que limita, para desarrollar los sentimientos que expanden. Fíjense que hablo de sentimientos y no de emociones. La palabra emoción viene del latín “emovere” que significa “remover/perturbar”, por lo que las emociones son más bien negativas, tales como el miedo, la angustia, la inseguridad, la culpa, la vergüenza…ya que vienen de la mente. Sin embargo los sentimientos son siempre positivos: aceptación, confianza, seguridad, amor… porque nacen del corazón, de ahí la importancia del “Maestro” del corazón, que es nuestra Consciencia.

Para centrarnos en esa vida interior que nos llene de paz y así ver con claridad para tomar las mejores decisiones y acertar con el camino adecuado, es fundamental: simplificar nuestra vida, vivir el presente y ser íntegros.

A nivel práctico: llevar una vida sencilla y poco materialista, primar “el ser” antes que “el tener”, seguir la intuición (nuestra voz interior), buscar espacios de soledad y reflexión incluso de meditación, desprendernos de lo que nos estorba o dificulta nuestro avance y ser testigos de nuestras vidas, eso es tomar distancia, ver los toros desde la barrera y no implicarnos en las emociones. Sólo obsérvalas y déjalas pasar. Perdemos demasiado tiempo y energía defendiendo nuestros puntos de vista, tan solo hay que exponerlos y seguir adelante. El querer que nos hagan caso es más producto del ego que del bien que queremos proponer.

El tercer paso consiste en vivir el ahora, no dejarnos llevar por la amargura del pasado o la incertidumbre del futuro. Muchos de los problemas o de las preocupaciones que nos asaltan son por estar permanentemente visionando nuestro pasado, dándole vueltas a lo que ya ocurrió, o bien por estar siempre anhelando lo que el futuro nos va a traer. Cuando pase esto o aquello todo se arreglará, cuando se den cuenta me valorarán, cuando tenga dinero lo haré, o por el contrario, seguro que todo irá a peor, de ésta no salimos, etc.

Una vivencia consciente y constante del momento presente nos conduce a la paz interior, y si en el aquí y ahora, además somos capaces de controlar las emociones, la felicidad gobernará todos los aspectos de nuestras vidas. Recordemos que la paz, la armonía, el bienestar, la dicha y la felicidad son el estado natural del ser humano. Sólo cuando nos alejamos de nuestra vida interior y de vivir el momento presente es cuando rompemos ese equilibrio armónico que nos hace felices.

Hay quien pensará que estos pasos solo sirven para alcanzar un mejor desarrollo espiritual, pero que no sirven para manejar nuestros negocios. Que el mundo de la empresa no tiene nada que ver con la vida interior, porque sencillamente el mundo real no tiene nada que ver con el mundo “ilusorio” del espíritu.

Bien, a tenor de los resultados que estamos viendo en el mundo entero tales como: crisis sistémica, desigualdad social, mayor brecha entre ricos y pobres, retroceso en los avances sociales, guerras por los recursos, economía fallida, sistema monetario obsoleto…, tal vez sea el momento de aplicar nuevas recetas. La propia ciencia, a través de reputados científicos en el campo de la física cuántica nos están diciendo que la realidad la creamos nosotros mismos, que nuestros pensamientos modelan nuestro entorno, que “Creer es Crear” y que lo que nos decían los antiguos sabios es más cierto que la propia materialidad que nos envuelve.

Tal vez ha llegado el momento de abrir nuevas vías, de intentar nuevas formas, de explorar otros caminos.

Tal vez, la innovación, el progreso, la calidad de nuestro trabajo, la excelencia o el éxito profesional, sí sean el resultado de la “Elevación de la Consciencia”.

jueves, 29 de marzo de 2012

EL VERDADERO CAMBIO (2 de 3)

LA MENTE Y LA CONSCIENCIA

Tal y como nos cuenta nuestra querida investigadora Annie Marquier, la Mente es como el cochero del carruaje de nuestro cuerpo físico y del caballo de nuestras emociones y la Consciencia es el Señor que se sienta dentro del carruaje. El Cochero/Mente guía el carruaje por medio del caballo y el Señor/Consciencia guía al Cochero/Mente. (Ver libro “El Maestro del corazón”).

La Mente busca explicaciones, usa la lógica, da cuerda a la razón. Nos explica el porqué de la crisis, las “subprime” (hipotecas basura), la presión de los mercados, la burbuja inmobiliaria, la crisis crediticia, los rescates a los bancos, y un largo etcétera. Todo es lógico, razonable, aunque nadie ofrece ninguna solución. Si tan racional es el problema, igual de racional ha de ser la solución. ¿Por qué no se da con ella si existen mentes privilegiadas, profesionales de prestigio, premios nobeles, asesores gubernamentales y expertos mundiales?

Es que no es tan fácil. ¿Cómo? Y la Mente nos vuelve a dar un sinfín de razonamientos por los que no es tan fácil encontrar la solución, si hace falta con argumentos del tipo “hay intereses ocultos”, “nunca dirán el verdadero motivo”, “nosotros no lo sabremos, pero…” Es el cuento de nunca acabar.

La verdad es que la Mente nunca nos dará pistas sobre la Consciencia, al igual que el cochero no nos dará pistas sobre el Señor que va sentado dentro, el que realmente guía el carruaje. La Mente/cochero quiere todo el protagonismo porque se mueve dentro de los parámetros del Ego. Es el Ego el que guía, el importante, el que busca honores y prestigios o por lo menos aceptación y cariño. Es nuestra parte más humana, la que adolece, la que falla… así que… es ¿de la Mente de la que nos fiamos? ¿Es la que nos dice que los negocios se han de hacer con la cabeza? Tal vez tengamos que revisar viejas creencias y adaptarnos a las nuevas realidades a la luz de los más recientes descubrimientos de la ciencia. (Ver en la red: Annie Marquier, Dr. Bruce Lipton, Dr. Patrick Drouot, Dr. Wayne Dyer, Gregg Braden, entre otros).

Hace tiempo que hemos olvidado y no es fácil recordar. Ahora necesitamos ayuda para recordar quien guía realmente el carruaje. El Señor es el que sabe el destino y el equipaje que lleva. La Consciencia sabe realmente el objetivo de la empresa, los valores que se necesitan y los dones que se disponen. Confiemos en ella y dejemos la mente para la operatividad, para la parte práctica de cómo guiar al caballo, darle de comer y mantener el carruaje con el fin de que no nos falle el vehículo, el medio con el que nos acercaremos al fin. La mente ya construirá las herramientas que necesitaremos, pero la Consciencia la guiará para que estas herramientas sirvan realmente para el fin para el que han sido creadas. La Consciencia nos dirá por dónde y la Mente creará las nuevas técnicas, sistemas o conocimientos necesarios. Es importante entender que la Conciencia no está creada por la Mente.

Ahora sabemos quién es quién y hemos redescubierto que la parte más importante para acometer los retos que afrontarán nuestras empresas estaba dentro de nosotros, la Consciencia. Tan sólo falta que elevemos el nivel de Consciencia como nos sugería Einstein, para que podamos afrontar la solución de nuestros problemas.

(Siguiente parte: "Elevar el nivel de Consciencia"). 

miércoles, 28 de marzo de 2012

EL VERDADERO CAMBIO (1 de 3)

A día de hoy, 28 de marzo de 2012, el verdadero cambio aún no ha llegado. Se va acercando progresivamente, está cerca y va a ser un cambio sin precedentes en la historia humana. A nivel empresarial nos estamos preocupando por mantener el sistema, conseguir más clientes para la empresa, abrir nuevos mercados, abaratar costes…, está claro que los árboles no nos dejan ver el bosque.

Señores/as, las formas de pensar, hacer o dirigir…, que hasta ahora nos han funcionado, ya no lo serán a partir del momento en que se establezca el nuevo paradigma. Lo que pensábamos, lo que hacíamos y la forma en que lo hacíamos ya no nos va a ser útil en el nuevo modelo. Nos funcionó en el antiguo modelo, en el viejo paradigma, pero ahora el cambio es mucho más profundo y de otra naturaleza. Se está produciendo un gran cambio en todos los niveles de la existencia humana, a nivel social, político, económico y religioso, pero también a nivel interno en nuestro sistema de creencias, de valores, de ver la vida, de aceptar o no lo que nos viene, en nuestros sentimientos y emociones, en nuestras relaciones con los demás hasta con los más allegados.

Tratamos de solventar los problemas con las mismas soluciones de siempre. Ya lo decía Einstein:

“Los problemas importantes a los que nos enfrentamos no pueden ser resueltos desde el mismo nivel de consciencia en el que nos encontrábamos cuando los creamos”.

Éste es nuestro gran problema, no elevar nuestro “nivel de consciencia”, que no consiste en saber más, en descubrir nuevas técnicas o en adquirir nuevos conocimientos o habilidades. Eso son capacidades de la mente, y la consciencia está por encima de la mente racional. Es nuestro YO real, nuestro ser auténtico. La mente es la que no calla durante todo el día, la consciencia es la que habla en lo más profundo del ser. Habla poco, más bien se deja sentir. La Consciencia es la intuición que nos dice lo que hay que hacer; es la corazonada que nos previene o nos anima; es la certeza de que algo o alguien son de tal o cual manera. No por pertenecer a un mundo más sutil, las corazonadas, las intuiciones o las certezas han sido menos ciertas que nuestros pensamientos. Cuántas veces nos hemos arrepentido de no haberlas seguido, y cuando nos han fallado, es porque las hemos adobado con unas gotas de pensamiento y una pizca de racionalidad.

Tenemos dos claros objetivos como empresarios o directivos, yo diría como emprendedores de la nueva era:

  • Conocer bien la diferencia entre la mente y la consciencia
  • para poder guiarnos con eficacia en los nuevos tiempos en los que estamos a punto de entrar.
  • Elevar nuestro nivel de consciencia para que nos sea mucho más fácil acometer los retos de presente y de futuro que están plantándose ante nosotros.

De esta forma sabremos qué hay que hacer y cómo hay que hacerlo. Conoceremos las soluciones y las herramientas para llevarlas a cabo.

(Debido a la extensión del post seguirá en dos partes más. Siguiente: "La Mente y la Consciencia").