Pensamiento del mes...

"El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice" (Aristóteles)

"No he encontrado nunca nada en mi vida tan potente como la Comunicación, es mágica, cuando dos personas se encuentran emocionalmente hay de verdad un cambio químico en el cuerpo" (Dr. Mario Alonso Puig)

"Si no tienes nada bueno, verdadero y útil que decir, es mejor quedarse callado y no decir nada" (Tao)
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miércoles, 5 de septiembre de 2012

¡ LOS RICOS NO CREAN EMPLEO !

Uno de los argumentos que esgrime el gobierno para no subir los impuestos a las grandes fortunas es que si se hiciera, se llevarían su dinero fuera. Y ya. Axioma y a callar. A los políticos les encanta agarrarse a las frases categóricas que no invitan a la reflexión sino al acatamiento. Nos hacen creer que son la conclusión inamovible de sesudos análisis avalados por la firma de los mejores. Pero la realidad es que son fruto de la repetición de dogmas ideológicos sin ningún otro fin que forjar la opinión pública a base de simplezas de fácil digestión, recuerdo y repetición.
Esto nos lleva a la conclusión principal que debería marcar la política fiscal del gobierno: los ricos no crean empleo, su dinero no ayuda a salir de la crisis. Es la clase media la que hay que incentivar. Es el consumo de la clase media el que hace que las empresas funcionen. Son las compras de millones de personas las que incentivan que los emprendedores se lancen al mercado. Quitarle el dinero a la clase media es la decisión más desacertada que podía tomarse. El dinero de los millonarios no estará aquí cuando las cosas empeoren, sean los impuestos altos o bajos. El dinero de los ricos puede viajar donde quiera, no se quedará cuando vengan aún peor dadas. Es el dinero de la clase media el que salvará la economía. Salvo que el objetivo sea acabar con la clase media y pasar a una sociedad compuesta por clase alta y baja, élite y vasallos, deberíamos cambiar el rumbo de la política fiscal.
El millonario Nick Hanauer defiende en esta interesantísima charla TED (que no fue subida a la web oficial al ser considerada “demasiado política”) la subida de impuestos para los ricos:



miércoles, 11 de julio de 2012

TODA ACTIVIDAD ECONÓMICA SIRVE AL BIEN COMÚN

La Contra: Christian Felberg

Esto sí que es avanzar y aplicar medidas para salir de la Crisis, y no como nuestros políticos que siguen en manos de un poder que lo quiere todo, a costa de la mayoría de los ciudadanos.
Recomiendo pasar de ellos y hacer la nuestra. En poco tiempo nos manejaremos con una nueva economía, usaremos energías libres y gratuitas, cooperaremos entre todos.... y ellos que sigan en su viejo mundo lleno de codicia y egoísmo.
Por un mundo en paz, libre, justo y pleno de abundancia para todos !!

miércoles, 20 de junio de 2012

EL VERDADERO DESARROLLO



Ninguna práctica organizacional, sistema social o económico alguno se sostiene por sus propias bases: se erigen inevitablemente, sobre una “plataforma metafísica”, es decir un punto de vista básico que se tiene sobre la vida, su significado y su propósito. Los sistemas de interacción y relacionamiento social y cultural no son sino las encarnaciones de las más primordiales actitudes, cualidades y aspiraciones del ser humano (sean estas virtuosas o no). Por décadas nos hemos adoctrinado en el empleo ingenioso de la tendencia humana a la codicia, el individualismo y el egoísmo como fuerzas motivadoras de nuestras acciones. No hay razón para separar el desarrollo humano de la eficacia en el ámbito de nuestro quehacer económico y menos laboral. No hay ninguna razón… No hay necesidad de negar que el consumo, la riqueza, la educación, la investigación y muchas otras cosas son necesarias en cualquier sociedad, pero lo que si es imperiosamente ineludible hoy, es una revisión de los fines a los que se supone sirven estos medios.
Hoy tal vez como nunca antes, tenemos la posibilidad de desarrollar un enfoque sistémico-holístico, mundocéntrico que reinterprete, interrelacione y resignifique los conflictos de la actualidad en el ámbito de la política, las relaciones internacionales, la economía, la ética contemporánea, la ecología y hasta la psicología social. Hoy, tal vez como nunca antes, gracias a las hipermediaciones, tenemos la posibilidad de desplegar el renacimiento potenciado de las relaciones humanas, de recrear un nuevo modelo de interacción centrado en la felicidad, no ya como un inventario de experiencias individualizantes sino como un devenir de conversaciones que exaltan lo humano que pervive en esa complejidad que es la práctica de la verdadera comunidad.
El verdadero desarrollo de los pueblos no se debe apreciar como la mera capacidad de producción material de bienes de consumo, como un proceso mecanizado consistente en nacer, escolarizarse, trabajar y esperar la muerte. El verdadero desarrollo atañe a los seres humanos y debería compelirlos a auto-realizarse integralmente al enriquecerse con valores espirituales, intelectuales, sociales, vitales, afectivos, estéticos y éticos. Se trata de riqueza, por supuesto, pero no (sólo) de carácter material sino también, trascendental. Si pensamos así, y hoy queda muy claro, el subdesarrollo yace desparramado en todo el mundo, incluyendo a los países calificados como desarrollados. Nunca como hoy tantas contradicciones vinculadas al desarrollo se han puesto al descubierto.
Dinámicas de interacción colaborativa, como las que se producen en la red, modos de intercambio y cooperación y sistemas económicos alternativos libran batallas en una guerra que no pueden ganar, a menos que encuentren algún fruto surgido de una renovada visión, más humana y espiritual y sean, efectivamente, aceptados, promovidos y, por qué no, adoptados, por una masa crítica de actores de nuestras elites políticas y económicas. Claramente, somos cada vez más quienes nos vamos dando cuenta de que hay una tendencia de cambio. Está en todos nosotros, quienes estamos convencidos de ello, en pulsar presionando por la necesaria transformación cultural. Nosotros, tal vez sin darnos cuenta, también, apalancamos el florecimiento de esa masa crítica. Tenemos muchísimos medios a disposición para hacerlo y contribuir a resetear la realidad con miras a actualizar el sistema operativo de nuestra sociedad. El desafío está en sostener nuestro convencimiento y ponerlo de manifiesto en cuanto ámbito sea posible…
Fuente:

lunes, 4 de junio de 2012

OTRO MODELO ECONÓMICO ES POSIBLE

Tan solo hace falta voluntad política. Los expertos ya han dado con la clave para cambiar el modelo económico actual basado en el afán de lucro y la competitividad, por otro que se sustenta en el bien común y la cooperación, como medios auténticos para alcanzar el éxito empresarial, sostenible y equitativo.

La clave está en la Economía del Bien Común (EBC), de la que hablamos en un post anterior, y que lidera por medio mundo el economista austriaco Christian Felber. Hoy día ya son 600 las empresas de 14 países que han incorporado voluntariamente el balance del bien común en su actividad empresarial, en tan solo un año y medio de divulgación.

Según los últimos estudios, un 88% de alemanes y un 90% de austriacos, suspiran por un nuevo modelo económico. Imagino que en España, que estamos peor, nos encontraremos con cifras parecidas. Esto significa que 9 de cada 10 personas desean conscientemente un nuevo orden económico.

La EBC propone cambiar las reglas que rigen hoy el sistema económico, como son la búsqueda del mayor beneficio financiero posible (afán de lucro) y la competencia como forma de relación entre los actores económicos, las cuales como consecuencia nos llevan a un sistema egoísta, pleno de avidez, envidia, desconsideración, irresponsabilidad y desconfianza.

Las nuevas reglas serían la búsqueda del bien común y la cooperación, cuyas consecuencias serían la honestidad, el aprecio, la confianza, la responsabilidad, la solidaridad... Es decir, se trataría de fomentar las virtudes humanas y no los vicios.

Para ello hay que replantear cuál es el fin de la economía y qué es el éxito económico. 

Hoy día el fin de la economía es obtener el mayor beneficio posible, el dinero es el objetivo primordial de la empresa y los estados. Es absurdo que un medio, como es el dinero, se haya situado en el primer valor de la empresa, cuando la meta originaria de la economía es satisfacer las necesidades y procurar la mayor calidad de vida posible para el bienestar de las personas. De ahí que el fin auténtico de la economía sea el bien común, que hay que devolver al primer lugar de los objetivos de una empresa o institución.

Por otra parte hemos de re-formular el indicador de éxito (el beneficio), puesto que no es capaz de medir lo que realmente vale una empresa. En un momento dado se pueden obtener muchos beneficios económicos, pero nadie habla de otros valores aún más importantes que dan auténtico valor, como si esa empresa crea o destruye puestos de trabajo; si mejora o empeora las condiciones laborales; si trata y paga igual a hombres y mujeres; si cuida o no el medio ambiente; si pone en el mercado un producto alimentario industrial que puede afectar a la salud o un producto natural y ecológico, etc.

Está claro que guiarse únicamente por el PIB o el Beneficio es un error metodológico que no nos dice nada de los factores de calidad de vida, las necesidades básicas y los valores fundamentales que hacen a las personas vivir como auténticos seres humanos.

No se trata de no mirar el beneficio, se trata de que no sea lo único y lo primero a mirar. La competencia hoy día va en contra de la eficiencia y la innovación, junto con las prisas para resolver nuestros problemas con los puntos de vista de siempre. Hay que volver a la Ley Natural Armónica:

" En la naturaleza, el crecimiento es tan solo un medio para aspirar al tamaño óptimo "  (Leopold Kohr)

Os invito a ver la entrevista a Christian Felber y darnos cuenta de cómo se van a llevar las empresas en un futuro cercano.




La entrevista es de TV3 (autonómica catalana), pero a parte de la presentación en catalán, toda la charla se desarrolla en castellano desde el minuto 2'09. 






miércoles, 9 de mayo de 2012

EL VERDADERO CAMBIO (3 de 3)


ELEVAR EL NIVEL DE CONSCIENCIA

Si como decía Einstein, elevar el nivel de consciencia ha de ser la manera como hemos de afrontar nuestros problemas para encontrar las mejores soluciones, no podemos perder ni un minuto más en no hacerlo. El primer objetivo y la única tarea que hemos de afrontar en lo sucesivo es elevar nuestro nivel de consciencia. El verdadero desarrollo y el auténtico progreso que anhelamos dependen de ello.

Si la Consciencia habla en lo más profundo de nuestro ser, está claro que el primer paso a dar es girar la vista hacia nuestro interior. Mirar dentro de nosotros sin ningún tipo de miedo. De esta forma podremos volver a ver, con ojos nuevos. Ser humildes para tener la capacidad de “desaprender lo aprendido”. Ser humildes para reconocer que lo que sé y he sabido tras tantos años de negocio tal vez no me sirva en estos momentos. No dar nada por sentado. No guiarse por el “qué me van a enseñar a mí” o “qué me van a explicar”. Hay que deshacerse de ese orgullo mal entendido y para ello deberemos adoptar una actitud de inocencia, de aprender de nuevo, de estar con la mente abierta. Ya saben el dicho: “La mente es como un paracaídas, sino se abre no sirve para nada”.

El segundo paso es situar a nuestra vida interior en el centro de nuestra vida exterior. La vida interior ha de ser el pilar que sostenga nuestra vida pública, tanto en lo personal, como en lo social y lo laboral. Ya lo decía Carl Jung:

“No podréis ver con claridad mientras no miréis en vuestro corazón… El que mira al exterior sueña. El que mira al interior despierta”.

Si seguimos fijándonos únicamente en las circunstancias externas, seguiremos “soñando”, seguiremos sin ver con claridad, de ahí que nadie atine en dar ninguna solución contra la crisis o los problemas que de ella se derivan. La calidad de nuestro trabajo no puede depender de las circunstancias exteriores, depende del camino que toma nuestra consciencia. Depende del camino que marcamos desde nuestro interior.

Hay que apartar la mente egoísta para dejar paso a la espiritualidad, que no es más que el cambio del interior, o sea, vencer el egoísmo que limita, para desarrollar los sentimientos que expanden. Fíjense que hablo de sentimientos y no de emociones. La palabra emoción viene del latín “emovere” que significa “remover/perturbar”, por lo que las emociones son más bien negativas, tales como el miedo, la angustia, la inseguridad, la culpa, la vergüenza…ya que vienen de la mente. Sin embargo los sentimientos son siempre positivos: aceptación, confianza, seguridad, amor… porque nacen del corazón, de ahí la importancia del “Maestro” del corazón, que es nuestra Consciencia.

Para centrarnos en esa vida interior que nos llene de paz y así ver con claridad para tomar las mejores decisiones y acertar con el camino adecuado, es fundamental: simplificar nuestra vida, vivir el presente y ser íntegros.

A nivel práctico: llevar una vida sencilla y poco materialista, primar “el ser” antes que “el tener”, seguir la intuición (nuestra voz interior), buscar espacios de soledad y reflexión incluso de meditación, desprendernos de lo que nos estorba o dificulta nuestro avance y ser testigos de nuestras vidas, eso es tomar distancia, ver los toros desde la barrera y no implicarnos en las emociones. Sólo obsérvalas y déjalas pasar. Perdemos demasiado tiempo y energía defendiendo nuestros puntos de vista, tan solo hay que exponerlos y seguir adelante. El querer que nos hagan caso es más producto del ego que del bien que queremos proponer.

El tercer paso consiste en vivir el ahora, no dejarnos llevar por la amargura del pasado o la incertidumbre del futuro. Muchos de los problemas o de las preocupaciones que nos asaltan son por estar permanentemente visionando nuestro pasado, dándole vueltas a lo que ya ocurrió, o bien por estar siempre anhelando lo que el futuro nos va a traer. Cuando pase esto o aquello todo se arreglará, cuando se den cuenta me valorarán, cuando tenga dinero lo haré, o por el contrario, seguro que todo irá a peor, de ésta no salimos, etc.

Una vivencia consciente y constante del momento presente nos conduce a la paz interior, y si en el aquí y ahora, además somos capaces de controlar las emociones, la felicidad gobernará todos los aspectos de nuestras vidas. Recordemos que la paz, la armonía, el bienestar, la dicha y la felicidad son el estado natural del ser humano. Sólo cuando nos alejamos de nuestra vida interior y de vivir el momento presente es cuando rompemos ese equilibrio armónico que nos hace felices.

Hay quien pensará que estos pasos solo sirven para alcanzar un mejor desarrollo espiritual, pero que no sirven para manejar nuestros negocios. Que el mundo de la empresa no tiene nada que ver con la vida interior, porque sencillamente el mundo real no tiene nada que ver con el mundo “ilusorio” del espíritu.

Bien, a tenor de los resultados que estamos viendo en el mundo entero tales como: crisis sistémica, desigualdad social, mayor brecha entre ricos y pobres, retroceso en los avances sociales, guerras por los recursos, economía fallida, sistema monetario obsoleto…, tal vez sea el momento de aplicar nuevas recetas. La propia ciencia, a través de reputados científicos en el campo de la física cuántica nos están diciendo que la realidad la creamos nosotros mismos, que nuestros pensamientos modelan nuestro entorno, que “Creer es Crear” y que lo que nos decían los antiguos sabios es más cierto que la propia materialidad que nos envuelve.

Tal vez ha llegado el momento de abrir nuevas vías, de intentar nuevas formas, de explorar otros caminos.

Tal vez, la innovación, el progreso, la calidad de nuestro trabajo, la excelencia o el éxito profesional, sí sean el resultado de la “Elevación de la Consciencia”.

jueves, 29 de marzo de 2012

EL VERDADERO CAMBIO (2 de 3)

LA MENTE Y LA CONSCIENCIA

Tal y como nos cuenta nuestra querida investigadora Annie Marquier, la Mente es como el cochero del carruaje de nuestro cuerpo físico y del caballo de nuestras emociones y la Consciencia es el Señor que se sienta dentro del carruaje. El Cochero/Mente guía el carruaje por medio del caballo y el Señor/Consciencia guía al Cochero/Mente. (Ver libro “El Maestro del corazón”).

La Mente busca explicaciones, usa la lógica, da cuerda a la razón. Nos explica el porqué de la crisis, las “subprime” (hipotecas basura), la presión de los mercados, la burbuja inmobiliaria, la crisis crediticia, los rescates a los bancos, y un largo etcétera. Todo es lógico, razonable, aunque nadie ofrece ninguna solución. Si tan racional es el problema, igual de racional ha de ser la solución. ¿Por qué no se da con ella si existen mentes privilegiadas, profesionales de prestigio, premios nobeles, asesores gubernamentales y expertos mundiales?

Es que no es tan fácil. ¿Cómo? Y la Mente nos vuelve a dar un sinfín de razonamientos por los que no es tan fácil encontrar la solución, si hace falta con argumentos del tipo “hay intereses ocultos”, “nunca dirán el verdadero motivo”, “nosotros no lo sabremos, pero…” Es el cuento de nunca acabar.

La verdad es que la Mente nunca nos dará pistas sobre la Consciencia, al igual que el cochero no nos dará pistas sobre el Señor que va sentado dentro, el que realmente guía el carruaje. La Mente/cochero quiere todo el protagonismo porque se mueve dentro de los parámetros del Ego. Es el Ego el que guía, el importante, el que busca honores y prestigios o por lo menos aceptación y cariño. Es nuestra parte más humana, la que adolece, la que falla… así que… es ¿de la Mente de la que nos fiamos? ¿Es la que nos dice que los negocios se han de hacer con la cabeza? Tal vez tengamos que revisar viejas creencias y adaptarnos a las nuevas realidades a la luz de los más recientes descubrimientos de la ciencia. (Ver en la red: Annie Marquier, Dr. Bruce Lipton, Dr. Patrick Drouot, Dr. Wayne Dyer, Gregg Braden, entre otros).

Hace tiempo que hemos olvidado y no es fácil recordar. Ahora necesitamos ayuda para recordar quien guía realmente el carruaje. El Señor es el que sabe el destino y el equipaje que lleva. La Consciencia sabe realmente el objetivo de la empresa, los valores que se necesitan y los dones que se disponen. Confiemos en ella y dejemos la mente para la operatividad, para la parte práctica de cómo guiar al caballo, darle de comer y mantener el carruaje con el fin de que no nos falle el vehículo, el medio con el que nos acercaremos al fin. La mente ya construirá las herramientas que necesitaremos, pero la Consciencia la guiará para que estas herramientas sirvan realmente para el fin para el que han sido creadas. La Consciencia nos dirá por dónde y la Mente creará las nuevas técnicas, sistemas o conocimientos necesarios. Es importante entender que la Conciencia no está creada por la Mente.

Ahora sabemos quién es quién y hemos redescubierto que la parte más importante para acometer los retos que afrontarán nuestras empresas estaba dentro de nosotros, la Consciencia. Tan sólo falta que elevemos el nivel de Consciencia como nos sugería Einstein, para que podamos afrontar la solución de nuestros problemas.

(Siguiente parte: "Elevar el nivel de Consciencia"). 

miércoles, 28 de marzo de 2012

EL VERDADERO CAMBIO (1 de 3)

A día de hoy, 28 de marzo de 2012, el verdadero cambio aún no ha llegado. Se va acercando progresivamente, está cerca y va a ser un cambio sin precedentes en la historia humana. A nivel empresarial nos estamos preocupando por mantener el sistema, conseguir más clientes para la empresa, abrir nuevos mercados, abaratar costes…, está claro que los árboles no nos dejan ver el bosque.

Señores/as, las formas de pensar, hacer o dirigir…, que hasta ahora nos han funcionado, ya no lo serán a partir del momento en que se establezca el nuevo paradigma. Lo que pensábamos, lo que hacíamos y la forma en que lo hacíamos ya no nos va a ser útil en el nuevo modelo. Nos funcionó en el antiguo modelo, en el viejo paradigma, pero ahora el cambio es mucho más profundo y de otra naturaleza. Se está produciendo un gran cambio en todos los niveles de la existencia humana, a nivel social, político, económico y religioso, pero también a nivel interno en nuestro sistema de creencias, de valores, de ver la vida, de aceptar o no lo que nos viene, en nuestros sentimientos y emociones, en nuestras relaciones con los demás hasta con los más allegados.

Tratamos de solventar los problemas con las mismas soluciones de siempre. Ya lo decía Einstein:

“Los problemas importantes a los que nos enfrentamos no pueden ser resueltos desde el mismo nivel de consciencia en el que nos encontrábamos cuando los creamos”.

Éste es nuestro gran problema, no elevar nuestro “nivel de consciencia”, que no consiste en saber más, en descubrir nuevas técnicas o en adquirir nuevos conocimientos o habilidades. Eso son capacidades de la mente, y la consciencia está por encima de la mente racional. Es nuestro YO real, nuestro ser auténtico. La mente es la que no calla durante todo el día, la consciencia es la que habla en lo más profundo del ser. Habla poco, más bien se deja sentir. La Consciencia es la intuición que nos dice lo que hay que hacer; es la corazonada que nos previene o nos anima; es la certeza de que algo o alguien son de tal o cual manera. No por pertenecer a un mundo más sutil, las corazonadas, las intuiciones o las certezas han sido menos ciertas que nuestros pensamientos. Cuántas veces nos hemos arrepentido de no haberlas seguido, y cuando nos han fallado, es porque las hemos adobado con unas gotas de pensamiento y una pizca de racionalidad.

Tenemos dos claros objetivos como empresarios o directivos, yo diría como emprendedores de la nueva era:

  • Conocer bien la diferencia entre la mente y la consciencia
  • para poder guiarnos con eficacia en los nuevos tiempos en los que estamos a punto de entrar.
  • Elevar nuestro nivel de consciencia para que nos sea mucho más fácil acometer los retos de presente y de futuro que están plantándose ante nosotros.

De esta forma sabremos qué hay que hacer y cómo hay que hacerlo. Conoceremos las soluciones y las herramientas para llevarlas a cabo.

(Debido a la extensión del post seguirá en dos partes más. Siguiente: "La Mente y la Consciencia").

sábado, 24 de marzo de 2012

LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN

Me siento con la obligación de comunicar conscientemente que existe una alternativa al actual sistema económico.

Dicha alternativa podría ser la base de una nueva economía que no cayera en los mismos errores del sistema actual, entre otras cosas, porque tiene en cuenta factores como la Prosperidad y la Cooperación en contraposición con las nefastas palabrejas Crecimiento y  Competitividad, que tanto daño nos han hecho. Lógicamente no se puede crecer siempre ni tampoco se puede estar en permanente estado de vigilia emocional sin sufrir daños irreparables, como está sucediendo.

Por otra parte propone algo con sentido común y que todos estamos de acuerdo, sustituir el afán de lucro por el bien común, algo simple pero efectivo y sobretodo con un plan de aplicación muy práctico y plausible.

Escuchemos al amigo Christian Felberg por cortesía de attactv.




jueves, 8 de marzo de 2012

LA ACEPTACIÓN Y EL ÉXITO GRACIAS A LA COMUNICACIÓN CONSCIENTE

Tras analizar y tener claros los “Principios de la Comunicación Consciente”, (ver anterior entrada del 7 de febrero 2012), nos queda la duda de cómo podremos aplicarlos, de si la empresa estará realmente interesada en incorporarlos, de si nos van a dar el tiempo suficiente para demostrar las bondades de este nuevo camino, etc.

Como veis, los “Miedos” aparecen a las primeras de cambio y no sin un claro fundamento. Es cierto que en la vida empresarial se exigen resultados inmediatos y más cuando estamos hablando de la aplicación de unos nuevos principios o de un nuevo sistema. Éste será aceptado o rechazado en función de los resultados cosechados en un plazo relativamente corto de tiempo. No hay pues muchas garantías de éxito en tan escaso período, como seguramente tampoco las hay para un entrenador deportivo que tiene la obligación de cosechar títulos de buenas a primeras.

Sin embargo todos somos conscientes de que con un poco de paciencia y algo más de tiempo, grandes éxitos han cosechado entrenadores que a priori eran “novatos” o parecían poco bregados en las lides de la alta competición. Aunque, si lo analizamos objetivamente, tampoco se les ha dado ni mucho tiempo ni mucha paciencia. Una temporada, dos a lo sumo, abarca un período de 10 a 21 meses como mucho. ¿Qué es esto para ver rendimiento en los objetivos de una empresa u organización? Muchísimo tiempo. Si nos dan tantos meses sin duda demostraremos las bondades de la Comunicación Consciente y lograremos su aceptación.

De ahí que tal vez la clave del éxito de estos entrenadores no fuera sólo cuestión de tiempo y paciencia, sino de las novedosas técnicas, capacidades y maneras de entender ese negocio, con todo lo que ello conlleva, es decir en la Nueva Creatividad aplicada a los viejos “haceres”. Ya lo decía Albert Einstein: 
"Los problemas importantes a los que nos enfrentamos no pueden ser resueltos desde el mismo nivel de conciencia en el que nos encontrábamos cuando los creamos”.  
La creatividad será la base de un extraordinario desarrollo de la comunicación consciente. Esta creatividad se desarrollará a una escala jamás vista gracias a la incorporación de un nuevo sistema “cerebral” en nuestra capacidad creadora, o como decía Einstein, a la incorporación de un nuevo nivel de conciencia.

Es fundamental abandonar los sistemas inferiores y medios de la conciencia basados en el sistema límbico y el córtex cerebral, es decir, las bajas pasiones y la simple racionalidad, para abrazar de una vez por todas el sistema superior de la conciencia que alberga el equilibrio y el bienestar consciente.

Hasta ahora toda nuestra creatividad comunicativa, y sobre todo la comunicación publicitaria, se ha fundamentado en la excitación de las pasiones, los sentimientos…, o en un simple deseo de atracción del bienestar material o inconsciente. Lógicamente para ello era suficiente la combinación de los sistemas inferiores-medios de nuestra conciencia.

Los tiempos han cambiado y los seres humanos también. Tal vez una de las explicaciones de la profunda crisis global que nos rodea es que nos encontramos en el intermedio de un viejo mundo dominado aún por los sistemas medios e inferiores de conciencia y un nuevo mundo que está abrazando ya los niveles superiores de conciencia, y que lógicamente ya no obedece ni acepta los paradigmas establecidos por el viejo mundo.

Tal vez ahora entendamos porqué está bajando la efectividad de nuestra comunicación, porque lo de siempre ya no funciona, porque hay un cambio de paradigma, porque cada vez más y más gente está elevando su nivel de conciencia y ya no se rige por el desequilibrio, el dualismo, la ambigüedad, las apariencias o el qué dirán. Lo material por lo material o por ostentar, presumir, estar a la última, dar envidia o posicionarme, ya no son recursos válidos en los que basar nuestra comunicación para atraer compradores o usuarios.

"Nuestra percepción de la realidad no es necesariamente la realidad. Nuestra percepción depende directamente del circuito que la conciencia utilice para percibir la realidad". (Annie Marquier)

Esta extraordinaria cita resume lo dicho hasta ahora y nos sitúa en la rampa de lanzamiento de la nueva era de la Comunicación Consciente. Si aprendemos a utilizar el nivel superior de nuestra conciencia, lograremos la aceptación y alcanzaremos el éxito gracias a nuestra Comunicación Consciente.